Después de haber vivido
y celebrado la Fiesta de nuestra Madre Auxiliadora
en las comunidades de nuestra Inspectoría,
17 jóvenes salesianos que viven la
etapa del tirocinio, se reunieron en la acogedora
comunidad de Portachuelo –Santa Cruz–.
Dirigidos por el padre Miguel Ángel
Herrero y acompañados por el padre
Inspector, Juan Pablo Zabala y el delegado
de la pastoral juvenil Iván Mamani,
los jóvenes salesianos vivieron el
primer encuentro de tirocinantes en lo que
va del año.
Fueron tres días, (26 al 28 de mayo)
de un compartir fraterno y sereno dónde
se evidenció el entusiasmo que se vive
en las comunidades donde ellos trabajan. El
primer día, fue dedicado a expresar
lo que cada hermano vive y siente en su casa
salesiana: el ambiente fraterno, la vida de
oración, las dificultades en el camino,
y lo que dejó el paso de la urna con
las reliquias de Don Bosco por las comunidades.
Lo que más se destaca
· El trabajo y el ejemplo de los hermanos
mayores en las comunidades, vida de oración
y sacrificio.
· El ambiente de vida fraterna que
se percibe.
· El director figura clave que se
preocupa por la formación de los tirocinantes
(Se les llama a coloquio)
· El trabajo directo con los jóvenes.
(Experiencia de internados)
· Las responsabilidades que se asumen
desde el inicio de gestión.
· La visita de la Urna de Don Bosco,
vivida desde las comunidades, fue algo inolvidable
y revitalizador.
Lo que se podría mejorar
· La comunicación con algunos
directores que los dejan a su suerte.
· La diferencia de edades y criterios
entre hermanos, dificulta muchas veces el
grado de comunicación.
· El trabajo pastoral no siempre bien
organizado, se percibe improvisación.
· Muchas actividades debilitan la
vida fraterna.
Ya entrada la tarde el Padre Inspector dejó
a cada hermano la lectura personal de la carta
enviada por el P. Francisco Cereda, delegado
mundial de la formación, a los tirocinantes.
La jornada concluyó con la Eucaristía
presidida por el padre Miguel A. Herrero.
El segundo día, por la mañana,
estuvo dedicado a las resonancias en torno
a la lectura del día anterior. Los
hermanos en formación agradecieron
este sentido de acompañamiento que
los superiores muestran con estos detalles.
Las palabras del P. Cereda: “estás
en una posición privilegiada para dar
testimonio de tu vocación de consagrado
y atraer a algún joven a seguir la
vida salesiana. Tú, que estás
cerca de los jóvenes, es importante
aprender desde ahora a hacerles la propuesta
vocacional”, ayudaron para abrir el
diálogo sobre las vocaciones y los
compromisos que se deben asumir desde esta
etapa de formación en la animación
vocacional. Todo esto fue reforzado por el
padre Inspector, con la presentación
y posterior debate del video de “Missioni
Don Bosco” en torno al Voluntariado
en América.
Por la tarde, el padre Inspector presentó
la figura de Don Rua, sus grandes valores,
su pasó como sucesor de Don Bosco,
y los desafíos que deja a cada hermano.
La motivación de fondo es que, desde
las comunidades se siga profundizando la bondad
y las virtudes salesianas de Miguel Rua.
Luego de un tiempo de distensión,
el padre Inspector presentó el tema:
“Eucaristía y Sexualidad”,
abordando de esta manera la dimensión
afectiva, que se vive de un modo particular
en esta etapa de la formación inicial,
la corporeidad de la consagración;
la donación de sí, que no es
sólo poesía, sino un entregarse
en cuerpo y espíritu a la misión,
como lo hizo Jesús en la Eucaristía;
el equilibrio y la madurez al entrar en relación
con las personas; la vulnerabilidad del corazón,
los medios de comunicación, fueron
los puntos que acertadamente expuso el p.
Juan Pablo.
La jornada terminó con la Eucaristía
presidida por el Padre Aquilino, con un recuerdo
especial por las mamás de los salesianos,
al recordar ese fecha el día de las
madres.
El viernes 28, día final del encuentro,
fue animado por el P. Iván. Se presentó
la carta 407 del Rector Mayor, en torno a
la Pastoral Juvenil. Luego los hermanos fueron
manifestando sus impresiones y la relación
del tema, con la vivencia que se tiene en
la pastoral de sus comunidades.
El diálogo concluyó con la
evaluación del encuentro. La satisfacción
de haber compartido con la totalidad de los
hermanos, que están viviendo esta etapa
de formación. No faltó ninguno.
La Inspectoría agradece a la comunidad
de Portachuelo en la persona del P. Edwin
por la acogida y las atenciones brindadas
en estos días de vida fraterna. Dios
bendiga a esta comunidad.
A la espera de ser convocados a la segunda
reunión de tirocinantes, los jóvenes
salesianos retornaron a sus comunidades, y
seguir en el esfuerzo de ser “signos
y portadores del amor de Dios a los jóvenes”.